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domingo, 2 de septiembre de 2012

El dulce placer de los Dioses

Chocolate, el placer de los Dioses. Y éste que os presento hoy, más todavia.

Un chocolate que me encanta y no puedo comer porque aquí no lo venden es el chocolate de la marca Marabou. Es un chocolate sueco, que probé cuando estuve en Dinamarca, y que aquí no lo venden. Recuerdo que estaba buenísimo y que a pesar de ser un poco caro (la verdad es que todo en Dinamarca era caro) merecía la pena, y cuando volví traje un par de tabletas. Alli conocí este chocolate, y el Toblerone, pero eso es más fácil de encontrar, y de vez en cuando me pego el capricho, pq me encanta.

Chocolate con leche Marabou
Ya os he puesto en situación, y sabiendo que los países nórdicos también son mi perdición, pues ya os podéis imaginar.
Hace unas semanas un amigo mio se fue de viajecito a Finlandia y unos cuantos países más, y claro, yo cuando oí el destino no me pude resistir, y a pesar de haberle pedido que me trajese mil cosas, me conformé con este chocolate. Cuando a mi amigo le dije, traeme chocolate sueco, se quedó con cara de pensar que estaba loca, y me dijo ".... ¿pero qué dices? Si el chocolate bueno es el Suizo. Además yo no voy a Suecia, voy a Finlandia", pero le insistí que fijo que había de esta marca en Finlandia, y no me equivoqué.

Mis tabletas de Marabou

Éstas son las dos tabletas que trajo mi amigo. Deciros que una es para mí y la otra es para una amiga, que al oirme pedirle una tableta pidió ella otra para probarlo. Como podéis ver, el estado en el que llegaron las tabletas no es muy bueno, pero no me importa, por dentro seguro que sigue igual de bueno. Pero tenéis que entender que haya llegado con esta deformación, ha hecho muchos kilometros en una mochila en pleno mes de Agosto. Lo compró en el Ferry en Finlandia, y después de eso, mi chocolate ha visto mucho mundo, ha pasado por Noruega, Estonia, Letonia, Lituania, no sé si algún país báltico más y luego ha volado hacía España, y ha pasado por Málaga y Granada antes de llegar a mis manitas.

Ésta es la tableta que me voy a quedar yo, y que todavía no he abierto, me da pena, porque sé que cuando la abra se acabará pronto, y no se cuando volveré a poder probar una. Sé que cuando me coma un trocito me traerá recuerdos de cuando estaba en Dinamarca, y quizás esto hace más especial todavía a este chocolate.

Bueno, cuando mi amigo me dió el chocolate, me dijo que tenía razón que estaba realmente bueno este chocolate, que él se puso las botas allí, jajaja. Así que, ya sabéis, no sólo el chocolate suizo es el bueno.

Así que, si alguien sabe de algún sitio donde vendan este rico chocolate en España se lo agradeceré enormemente.


jueves, 23 de agosto de 2012

Me derrito

Con este calor insoportable no puedo hacer otra cosa que derretirme.


Una cosa que no soporto es esa, el calor. Un día o dos los llevo bien, pero más de una semana como llevamos ahora, eso es insoportable. Tengo unas ganas de que llegue el frío. Y aquí el frió dura bastante poquito, porque por estas latitudes donde yo vivo lo que abunda es el calor, y lo que escasea son las lluvias.

Sé que en verano se puede ir a la playa, que te pones menos ropa, que puedes ir a la piscina y hacer más cosas en la calle. Pero seamos sinceros, a mi la playa masificada de gente no me gusta nadita, lo de la ropa lo doy por bueno, la piscina ni la piso en verano y cosas en la calle con la que cae, a mi que no me gusta que me de el sol y soy una persona diurna que no le gusta tampoco la noche, pues como que no me convence tampoco.

Ya lo decían mis amigos hace un par de semanas, "Tú serías muy feliz si vivieses en un país como Dinamarca". Pero que bien me conocen madre mía. No hay nada como un país escandinavo.


Bandera de Dinamarca

Y diréis tarde o temprano echarías de menos tu tierra, y tenéis toda la razón del mundo, pero sigo pensando que son mis países de referencia.
La verdad es que por 4 meses estuve viviendo en Dinamarca y por eso supongo que me enamoré de aquella región. No os voy a negar que cuando me dijeron que me tenía que ir allí no tenia ni idea de donde estaba, pero ahora os aseguro que no se me olvida.

Esbjerg

No podéis imaginar lo bonito que era y lo bien que se vivía. Como os decía al principio, tengo ganas de que lleguen las lluvias, y eso era algo que allí no me faltaba, y el frío tampoco faltaba. Sólo recordar ese olor a hierba húmeda que entraba por la ventana cada vez que llovía, o ese olor a hierba recién cortada..... que recuerdos. El frió no lo noté para nada, la verdad, allí tenía la calefacción, cosa que aquí no tenemos porque para dos días de frió que tenemos pues no merece la pena, y claro dentro de las casas se nota el frío. Otra de las cosas que me encantaba eran los productos lácteos, siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, esa fue la razón de los 4 kilos que cogí, esa mantequilla (que se la echaba a todo), ese queso, esa leche, esos yogures, ese chocolate...
La naturaleza también me encantaba, estaba rodeado todo de ríos, más pequeños o más grandes, de lagos, de bosquecitos y la playa cerca también. La tranquilidad, la seguridad, el modo de vida, la poca masificación de los lugares. Muchos pueden pensar que vivir allí es aburrido, que oscurece muy temprano, que no hay fiestas, etc, etc, etc, pero la verdad es que esa forma de vida va conmigo perfectamente.

Vaya forma de divagar esta tarde, así se me ha olvidado un poquito el calor que estoy pasando. Espero no haberos aburrido mucho.