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jueves, 21 de noviembre de 2013

De aniversario en Asahi

Hace un par de semanas, mi novio y yo celebramos nuestro aniversario, y que mejor manera que ir a un japonés a comer.
Como ya habíamos estado dos veces en Murcia en Sakurando, decidimos cambiar, sobre todo porque la última vez no salimos demasiado contentos. Así que, esta vez decidimos ir a Almería, al restaurante japonés Asahi.




Antes de salir a Almería, unas fotitos.

Cuando llegamos, era la hora de comer, así que no pudimos dar muchas vueltas y fuimos directamente al restaurante.
Allí pedimos un poco variado, primero pedimos onigiri de arroz, yakisoba, takoyaki de pulpo, gyoza, y unas piezas de sushi.
La verdad es que lo último que llegó fueron los onigiris, pero mejor, porque no pudimos comérnoslos y nos los llevamos a casa.
El plato de yakisoba estaba muy bueno, la verdad.
¿Qué os puedo decir de estas bolitas de pollo? Creo que nada, estaban deliciosas, pero que hambre me entra de pensar en estas bolitas...
El Gyoza sin embargo a mi no me gustó demasiado, sin embargo, a mi novio si le gustó bastante.
Y al final llegó lo supuestamente mejor, el sushi. Pero fue un poco una decepción. Pensar que cada vez que veo una rodaja de salmón me entraban ganas de sushi, y después de este sushi, creo que se me quitaron un poco las ganas.
No sé si es porque lo comparo con el sushi de Sakurando, pero francamente, este sushi no me gustó.

Y por último, los onigiris, que como ya estábamos llenos, nos lo llevamos para casa. Aunque acabamos llenos, creo que no repetiremos en este restaurante japonés, porque por el precio que tiene, preferimos probar otras cosas o volver a Sakurando.
No tomamos postre, porque no nos llamaba nada la atención, y de camino a casa nos paramos en la heladería italiana que tanto nos gusta, y pudimos disfrutar de un precioso atardecer.

Cuando llegamos a mi casa, mi novio se comió su onigiri (que le hacía mucha ilusión).

Y de postre, la tarta que me regaló.
Pasamos un día muy estupendo, para repetir.


miércoles, 23 de enero de 2013

Humus

Hace unos días a mi hermano se le antojó hacer humus, tal y como dije en mi anterior entrada, a veces cambiamos de gustos y nos da por algún alimento, o simplemente en un momento concreto nos apetece algo en particular, aunque otras veces no nos lo comamos.

Pues a mi hermano no le gustan los garbanzos, se los come pero si puede evitarlos los evita. Pues una noche le apetecía a él comer humus, y como es sencillo de hacer, pues se puso manos a la obra. Con un botecito de garbanzos cocidos, un ajo, un poco de aceite, limón y pimentón, se hizo su humus para cenar, que por supuesto probamos todos.






Estaba bueno, pero para deciros la verdad, yo prefiero los garbanzos en cocido. Tampoco sé si sabía como debe saber el humus, ya que era la primera vez que lo comía y quizás le salía demasiado el limón, pero no sé, yo para untar en el pan prefiero paté o queso.

lunes, 21 de enero de 2013

Queso azul

A veces un alimento que nunca nos ha gustado empieza a llamarnos la atención, y pasa de ser lo último que comeriamos a querer añadirlo en casi todas las comidas.

Pues eso me esta pasando ultimamente con el queso azul.





Después de varios años sin querer probarlo, y que cada vez que lo probaba me sabía a rayos, un maravilloso día del año pasado, descubrí que su sabor era particular, pero delicioso.
Desde ese momento se ha convertido en uno de mis quesos favoritos, por su cremosidad y su sabor. Es más, lo añado o intento añadirlo a casi todo, he descubierto que con manzana está bueno, que con uvas también y que en la sopa está buenísimo.
Para decir la verdad, a veces no me sienta demasiado bien, pero no me importa, su sabor supera mi malestar.
Y después de descubrir el sabor del queso azul, miro con recelo el queso cabrales, también un queso con moho, pero que con ver el precio me impide el probarlo, no vaya a ser que me encapriche con él también.

Son sabores que no entendemos en ocasiones, y que según vamos creciendo vamos adaptándonos a esos sabores.
A mi me ha pasado con muchos alimentos, los esparragos, las fresas, la piña, los caquis, el membrillo, y no sigo porque como ya os he comentado alguna vez, mi memoria es de pez.

martes, 16 de octubre de 2012

Alimentos de otoño

Cada temporada del año nos trae sus alimentos de esa época. Y lo mejor es comprarlos en esos momentos, así como disfrutar de algunos que solo podemos encontrar en los mercados en esas fechas.

En otoño hay mucha variedad de alimentos distintos que podemos disfrutar, y que nos ayudarán a diferentes cosas. Ya anteriormente en este post os enseñé como podíais disfrutar del membrillo y de sus propiedades, y al igual que con el membrillo podemos disfrutar de muchos otros alimentos típicos de esta época del año.

Podemos disfrutar de las castañas, de los boniatos, y de muchas más cosas, pero yo hoy os voy a hablar de una fruta que no me gustaba hasta el año pasado, que siempre la miraba con cara rara, pero a fuerza de probarla encontré que era deliciosa. Me estoy refiriendo al maravilloso caqui.

Es una fruta de la que no podemos comernos la piel exterior, y existen dos variedades principalmente, una de pulpa blanda y otra de pulpa dura. Deciros que en esta zona en la que eran habituales los caquis de pulpa blanda ya son muy difíciles de encontrar, predominando en los mercados los caquis de pulpa dura o Persimon. Es una fruta que tiene un alto contenido en vitamina C, vitamina A, así como otras propiedades beneficiosas que nos ofrecen.

Ahora que ha empezado la temporada hay que aprovechar, porque una vez finalice no encontraremos el producto otra vez hasta el año que viene. Pero esto pasa con el caqui y con muchos otros alimentos de temporada, ya sean de verano, otoño, invierno o primavera.

Como postre no hay nada mejor que un caqui pelado y cortadito para comer con un tenedor.





Para seros sincera, a mí no me cabe el caqui entero, así que tengo que repartir algunos pedacitos, pero los demás encantados.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Ternera de Kobe

Una de las comidas que más me llaman la atención, es la ternera de Kobe.

No por su dificultad a la hora de cocinarlo, pero sí por el origen de esta carne y su aspecto.

Ternera de Kobe
¿Qué queréis que os diga? Yo cuando veo esta imagen se me hace la boca agua. Quizás cuando la pruebe se caiga el mito que tengo sobre esta carne, la he puesto tan alto que puede caerse muy facilmente, pero por lo que he leído, esta carne no decepciona.

Esta ternera se encuentra en Japón, más exactamente en Kobe. Se trata de una carne procedente de vacuno de la raza Wagyu que son criadas según la tradición de la zona, lo que hace que su carne resulte sabrosa y tierna.

Se cuenta, que estas terneras son criadas como reyes. Parece ser que se alimentan con forraje de cereal, y añaden cerveza y sake a diario a su menú, para de esa forma completar su alimentación y consiguiendo una combinación de carne grasa y magra única. También se cuenta que les dan masajes diariamente. No sabemos hasta que punto todo ésto es cierto, pero lo que sí sabemos, es que su aspecto es buenísimo, y por referencias de otras personas que lo han probado, merece la pena degustar esta carne.



¿Qué pega podemos encontrarle? Que tendríamos que ir a Japón para poder degustarla (eso no es una pega, es una excusa más para ir), pero sobre todo, creo que su precio es lo peor que tiene esta carne.
Algunos podréis pensar que podemos encontrar ésta ternera en otras partes, ciertamente exportan esta carne, pero su precio ya si que sería abusivo. También deciros que en otros países del mundo intentan producir ternera parecida a ésta, pero no sabemos tampoco como estará, posiblemente esté buena también, pero para eso tendríamos que comparar.

A pesar de su precio, deciros que uno de los caprichos que me pienso dar cuando viaje a Japón va a ser esta rica ternera. Pero no os penséis que es por gula o capricho mío, noooo, es para poder deciros si todo lo que se cuenta de esta carne es cierto.