Hace un par de viernes, mis amigos decidieron hacer una noche de falafel y kebab, aunque luego lo de kebab fue una vil mentira y sólo hicieron el pan de pita, snif snif. Pero a cambio degustamos unos maravillosos coulants de chocolate.
Mi novio y yo llegamos los primeros a la casa, y nos pusimos a ayudar (bueno, yo me puse a ayudar). Yo nunca había hecho falafel, y no tenía ni idea de como se hacían. Pero ya lo tenía todo preparado a falta de freír las croquetas de falafel. Cual fue nuestra sorpresa al echar la primera a la sartén y que poco a poco se fuera deshaciendo, jajaja. Visto el estropicio decidimos rebozar las demás en harina.
Ya he visto después por internet que no hay que rebozarlas, que el truco consiste en escurrirlas muy bien y dejarlas apretadas, pero en ese momento no se nos ocurría otra cosa.
Mientras freíamos los falafel, también preparamos un pollo con salsa de soja, muy sencillito y rico.
Ya cuando estábamos a punto de terminar llegaron los demás invitados, justo para comer, se libraron de pasar calor en la cocina, jajaja.
El pan de pita también es casero, lo prepararon la tarde de antes, y esa noche sólo tuvimos que meterlo al horno.
Pero qué queréis que os diga, yo iba por el kebab, me engañaron, porque a mi, los garbanzos dadmelos en cocido no en falafel ni en humus, jajaja.
Pero entonces llegó la mejor parte de la noche, el postre.
Que buenos estaban los coulant, y encima tocábamos a dos por persona, con eso ya me quedé contenta y no me importó que no hubiese kebab.
Yo repito siempre que me den de postre coulant, o casi que si me dan sólo coulant mejor, jajaja, soy una adicta al chocolate.
Y me despido con una foto de mi gato, que le tiene una manía a su cola, se pasa la vida jugando con la cola y mordiéndola.




