Carcassonne, a parte de una ciudad francesa, es un juego de mesa con el que reconstruiremos la famosa ciudad amurallada, construyendo castillos, caminos, ríos y campos.
La dinámica es muy sencilla, se ponen todas las fichas boca abajo y se reparten todas, menos una, que es la primera que hay que poner. Por turnos habrá que coger una de las fichas que están boca abajo y colocarla en algún punto donde haya una ficha ya puesta que pueda encajar con esta, (cuando digo encajar me refiero a que si hay un camino no se corte, si hay un castillo igual). Una vez que tenemos la ficha colocada podremos colocar uno de los muñecos de nuestro color para conseguir puntos al acabar el juego.
Me explico, cada uno tiene un color, y 9 fichas de ese color, que usará para señalar qué es suyo del mapa, ya que cada cosa puntúa de forma diferente. Así, si ponemos la ficha en un camino, este puntúa 1 punto por ficha de camino. Un castillo si se acaba puntúa 2 puntos por ficha, si llega el final y no está cerrado sólo 1 punto. Si lo ponemos en el campo y somos el qué al acabar tiene más fichas en el campo nos llevaremos los puntos de todos los castillos que haya cerrados dentro de nuestro campo.
Podemos encontrar la edición básica, y complementarla con sus expansiones.
Puede sonar difícil, pero es sólo porque no soy un poco rebuscadaita explicando (no soy profesora no, jaja), la verdad es que siempre que lo escuchas la primera vez, parece muy difícil, pero como con todo, una vez que juegas, te das cuenta que no eran tan complicado.
Bueno, pues este invierno que ha terminado, nosotros muchos fines de semana, cuando no jugábamos al Bang! porque eramos pocos, jugábamos al Carcassonne, y lo acompañábamos de un rico batido de helado de chocolate con nata.
Yo suelo perder, la verdad, porque en cuanto me intentan quitar mi terreno, ya juego a estorbar más que a ganar, jajaja.
¿Os gustan este tipo de juegos?


