Empezamos la tarde sin encontrar sitio para aparcar, dando vueltas y vueltas, perdiéndonos, pero riéndonos mucho. Al final llegamos a la zapatería, pasando antes por una panadería para comprar la merienda al niño, y allí también disfrutamos, más mirando que comprando, porque hay que reconocerlo, a la mayoría de las mujeres nos encantan los zapatos (bueno, quizás hablo sólo por mi, jejeje).
Mi amiga eligió sus zapatos, y nosotras dos nos fuimos deseando media zapatería y que nos toque el Euromillón para poder comprarlos todos.
Después de deshidratarnos babeando en la zapatería, fuimos a dar una vuelta por el pueblo, y que casualidad que nos encontramos con un parque infantil, y como íbamos con un niño pues a pararse, jajaja.
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Con Pitufo gruñón |
Y después de descansar un rato, las que nos subimos a las atracciones fuimos nosotras, pero con la excusa de que llevábamos un niño, jajaja. Nos subimos en el tobogán, en el sube y baja, en una cosa que da vueltas y acabamos mareadas, a pare de con 3 vídeos dando vueltas, jajaja, una pasada de reír.
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Junto a Batman |
Acabamos el día junto con Batman que nos llevó a cenar a un chino, que llegamos a cenar a las 11 creo, como siempre los últimos en llegar a los locales. Y después de una cena copiosa, que mejor que volver en el coche con la música alta y bailando los 4, hasta que el niño se quedó grogi en medio de una canción bailando, jajaja, divina infancia.
Cuando menos te lo esperas es cuándo mejor te lo pasas.