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miércoles, 29 de mayo de 2013

Tarde de compras

Hace un par de semanas fuimos las chicas en busca de zapatos, para el día más especial de una de mis amigas. Esa tarde íbamos tres chicas y un niño de 2 años, y la verdad es que no sé quién disfrutó más, si el niño o nosotras.

Empezamos la tarde sin encontrar sitio para aparcar, dando vueltas y vueltas, perdiéndonos, pero riéndonos mucho. Al final llegamos a la zapatería, pasando antes por una panadería para comprar la merienda al niño, y allí también disfrutamos, más mirando que comprando, porque hay que reconocerlo, a la mayoría de las mujeres nos encantan los zapatos (bueno, quizás hablo sólo por mi, jejeje).
Mi amiga eligió sus zapatos, y nosotras dos nos fuimos deseando media zapatería y que nos toque el Euromillón para poder comprarlos todos.

Después de deshidratarnos babeando en la zapatería, fuimos a dar una vuelta por el pueblo, y que casualidad que nos encontramos con un parque infantil, y como íbamos con un niño pues a pararse, jajaja.

Con Pitufo gruñón
Mientras el niño se montaba en todo, nosotras estábamos tranquilitas sentadas en un banco y viendo a pitufo gruñón. La verdad es que el parque estaba lleno de gente, era sábado por la tarde, y creo que había comuniones cerca.
Y después de descansar un rato, las que nos subimos a las atracciones fuimos nosotras, pero con la excusa de que llevábamos un niño, jajaja. Nos subimos en el tobogán, en el sube y baja, en una cosa que da vueltas y acabamos mareadas, a pare de con 3 vídeos dando vueltas, jajaja, una pasada de reír.
Junto a Batman

Acabamos el día junto con Batman que nos llevó a cenar a un chino, que llegamos a cenar a las 11 creo, como siempre los últimos en llegar a los locales. Y después de una cena copiosa, que mejor que volver en el coche con la música alta y bailando los 4, hasta que el niño se quedó grogi en medio de una canción bailando, jajaja, divina infancia.

Cuando menos te lo esperas es cuándo mejor te lo pasas.